En memoria de Julio Hidalgo Bazó escriben sus pares

“Uno de los grandes hombres que ha tenido el Táchira, con un gran corazón y una mente abierta a todos los horizontes”

El “Consejo Superior” de la “Asociación de Ganaderos del Estado Táchira”, lamenta profundamente el sensible fallecimiento de nuestro miembro Julio César Hidalgo Bazó, expresidente de Asogata, hecho acaecido en la ciudad de San Cristóbal el 03 de abril de 2020.

Hijo de Don Julio Hidalgo y de Doña María Bazó, nació en la ciudad de Valera, Estado Trujillo, el 20 de mayo de 1942. 

Su niñez y adolescencia transcurren entre Valera, Caracas y España. Ya en San Cristóbal, ciudad a la que se muda ya que Don Julio, su padre, se instala con la concesionaria “General Motors”, continúa sus estudios con los hermanos cristianos de La Salle. Su paso por la universidad fue pasajero, ya que decide dedicarse a trabajar al lado de su padre, iniciando muy temprano su vida productiva.

Desde bien joven, Julio César Hidalgo Bazó se mostraba como un hombre inquieto, extrovertido, con una gran riqueza espiritual. Siempre mantenía un extraordinario optimismo frente a todas las situaciones de la vida.

Ese optimismo y esa inquietud, fueron la base que lo llevó a participar en innumerables proyectos empresariales, siempre buscando el desarrollo, la innovación y la practicidad. Se lo pasaba investigando, conversando con otros innovadores e intercambiando ideas sobre cosas nuevas, revolucionarias y modernas. Quería estar un paso adelante de los demás y así lo hizo.

Su amor por la tierra lo hereda de su padre, quien era dueño de una finca ubicada vía La Puerta, dedicada a la caña de azúcar y elaboración de panela. 

Su participación en el campo la inicia adquiriendo la Hacienda Irco, ubicada en la zona sur del Táchira, cerca de la población El Piñal. También adquirió una parcela en la Isla de Betancourt. En ambas explotaciones comenzó a implementar sus ideas, preñadas de innovación. En ambas fincas sembró variedades de semillas y pastos que le permitieran obtener el máximo rendimiento. Decía que era una manera de aprovechar la potencia de la tierra. Veía al pasto como un cultivo, destinado a alimentar los animales con la mezcla de otros ingredientes(melaza, harinas, etc).

En Irco sembró pastos mejorados, a pesar que muchos le opinaron que esas tierras tenían limitaciones de calidad. En esa finca manejó un gran rebaño, demostrando que con innovación, nuevas técnicas y la asesoría adecuada podía romper paradigmas y ser exitoso donde otros habían fracasado. Julio César era un hombre que no se amilanaba ante cualquier reto, por muy desafiante que fuera. Fue un valiente para alcanzar las metas que se propuso, abriendo caminos que posteriormente fueron seguidos por otros.

Fue de los primeros en instalar un equipo de ordeño mecánico en el Estado Táchira, avanzando como ganadero junto a otros visionarios como lo fueron el Dr. Marino Rivera Daza y Don Pedro Gómez.

Julio Hidalgo no era ni quería ser un ganadero tradicional. En la búsqueda de la excelencia tuvo la idea de introducir al Táchira nuevas razas de animales, convirtiéndose en pionero de la raza Pardo Suizo en Venezuela. También desarrolló una ganadería de Brahman puro, que alcanzó fama internacional debido a la calidad de sus ejemplares, brillando en ferias dentro y fuera de nuestro país. En la feria agropecuaria de Asogata alcanzó dos veces el premio como mejor expositor. Sus vacas Pardo Suizo fueron campeonas en producción de leche, recibiendo el trofeo “Presidente de la República “.

Fue de los primeros en incursionar, en el Táchira, en el área genética.

En su finca “La Honda”, desarrolló todo un centro genético, buscando el avance de la ganadería. Se dedicó a mejorar varios tipos de razas y construyó uno de los primeros bancos genéticos del Estado.

Amante de la naturaleza, fue todo un conservacionista. En su finca Irco mantuvo intacto el bosque natural que consiguió, sintiéndose orgulloso de la protección que le estaba dando a la flora y a la fauna presente en ese medio ambiente.

También incursionó en diversos sectores económicos. Fue empresario del área automotriz, de la construcción y agroindustrial, siempre ayudando a sus semejantes. Una de las empresas en la que participó fue la de la construcción de pozos para fincas, ayudando a desarrollar muchas explotaciones. Igualmente, como concesionario de tractores Ford, vendió tractores a crédito a productores que no habían recibido el respaldo de la banca. Se pudiera decir que Julio Hidalgo fue un protector. 

En su afán de estar siempre un paso adelante, no se conformó con vender la leche a la agroindustria. Quería procesarla. Inició un proyecto de grandes dimensiones para procesamiento de leche, contratando especialistas que permitieron la construcción de Ilataca, ubicada el El Piñal, que recibiría la leche producida en la zona sur del Táchira, Barinas y el Municipio Paez del Apure, incorporando a los productores y haciéndolos partícipes de las utilidades. 

En su finca La Honda instala una planta para la elaboración de quesos madurados, trayendo de Suiza a maestros queseros que garantizaran la calidad en el proceso de elaboración. Quesos como el Emmental formaron parte de la producción.

Su vocación de ayudar y servir a los demás lo llevó al área gremial. Entra a Asogata con la finalidad de transformarla, ya que decía que la asociación necesitaba un cambio. Formó parte de la Junta Directiva de la “Asociación de Ganaderos del Estado Táchira “, siendo su Presidente en el periodo 1975-1977, desarrollando una gestión orientada al fortalecimiento de la ganadería y a la consolidación del gremio. Uno de sus logros fue conseguir la construcción del “Parque Exposición Don Jorge Villamizar”, donde actualmente funciona la sede de Asogata. Su espíritu emprendedor lo lleva a la búsqueda de nuevos logros gremiales, consiguiendo para los ganaderos socios de Asogata créditos, abastecimiento de insumos, convenios de vehículos y maquinaria agrícola, así como transferencia de nuevas tecnologías, al apoyar el Convenio Mac-FAO-Venezuela 17.

Al dejar la Presidencia de Asogata nunca se desvinculó del gremio, manteniendo una participación activa como expresidente los últimos 45 años, asesorando y colaborando con las Juntas Directivas electas todo este tiempo. Presidió el Consejo Superior de Asogata en el período 2012-2019.

Julio Hidalgo Bazó fue un educador y formador de varias generaciones de ganaderos, un maestro como pocos, disfrutaba enseñar nuevas técnicas y mecanismos de producción.

Así como se dedicó a cultivar la tierra, también se dedicó a cultivar grandes amigos, dejando amigos por todas partes, quienes hoy lloran y lamentan la partida de un gran tachirense nacido en Trujillo.

Vayan estas líneas como un homenaje a la memoria de un venezolano integral, uno de los grandes hombres que ha tenido el Táchira, con un gran corazón y una mente abierta a todos los horizontes. 

El “Consejo Superior” de Asogata les hace llegar su palabra de condolencia a su esposa Indalecia, a sus hijos Helena María, Eduardo, Yonathan, Sara, Julio César, Víctor Alejandro, Renato José y Emma Gabriela, a su hermana Reina, a sus sobrinos y demás familiares.

Dios le dé el descanso eterno a un guerrero que pasó su vida en constante movimiento.

Descanse en paz nuestro amigo Julio Hidalgo Bazó.

Por el “Consejo Superior”, 

Dr. Asdrubal Pérez García 

Presidente

San Cristóbal, 05 de abril de 2.022


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Pedro E. Piñate B. MV, MSc. Editor

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