El campo parado

EL UNIVERSAL

Caracas, jueves 10 de agosto de 2017 | Opinión

El campo parado

PEDRO E. PIÑATE B.

Como el país, el campo está parado. El colapso de la economía y el conflicto interno sin miras de solución, niegan el entorno necesario para su normal funcionamiento. Las consecuencias no se hacen esperar estando comprometida la producción y oferta nacional de alimentos que no puede ser más precaria y preocupante. Así señalan los productores sus mejores estimados de oferta interna para 2018 de algunos principales rubros: azúcar 25%, arroz 20%, maíz 17%, pollo 11%, carne 8%. caraotas 0%. En el caso de las papas y hortalizas, sin semillas y dólares para su importación, se impacta negativamente el área total de siembra reducida de 28.000 a 3.000 hectáreas. La escasa o nula oferta de estos y otros alimentos de la dieta del venezolano impacta severamente el consumo y sus precios suben a niveles que la mayor parte de la población empobrecida por la devaluación en hiperinflación, no pueden pagar.

En las fincas la situación es cada día más difícil. No solo los ingresos están cercenados por la reducida o nula producción sin insumos, sino que los egresos de lo estrictamente necesario cuando se consigue, ampliamente los superan por la hiperinflación si es que hay de donde afrontarlos. En el mercado negro de insumos agropecuarios, el único que medio funciona, estos son cada vez más escasos y en consecuencia más caros. La importación no es mayormente posible, no solo por falta de dólares sino también por la incertidumbre con las entregas. También por las prohibiciones como esa de no dejar de importar desde Colombia. Por otra parte el problema de la alimentación del personal por falta de comida que comprar, disminuye la mano de obra disponible en las fincas. Esto aún produciendo y proveyendo al personal y sus familias de leche, queso y carne, y las cosechas de uno que otro sembradío. Otro problema serio es la falta de alimentos, vacunas y medicinas para el ganado y otros animales en las fincas.

Estando en las fincas las operaciones reducidas a un mínimo sostenible, el campo no puede producir. Tal como el país, el campo requiere de decisiones trascendentales que generen un nuevo entorno económico basado en la dolarización. La devaluación del bolívar reducido a la 20 millonésima parte de un dólar (US$), así lo indica. Se acabará la imprenta y gasto alegre de billetes que hoy nos arruina.

Ref. Pedro E. Piñate B. El campo parado. EL UNIVERSAL. Caracas, jueves 10 de agosto de 2017. Opinión

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/campo-parado_664692

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El futuro está en el campo!

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