De harina, pan y pescuezos

EL UNIVERSAL

Caracas, jueves 9 de marzo de 2017 | Opinión

De harina, pan y pescuezos

PEDRO E. PIÑATE B.

El sábado 4 de marzo en Maracay, logré comprar racionado un pan canilla por persona que se vendió solo a 30 personas. La escasez de harina y la regulación de precios junto con el mercado negro y la especulación, niegan el pan al millón de habitantes de la ciudad capital del estado Aragua. Mientras en otros estados la situación es similar y el Gobierno no se da por enterado. Comiendo completo y viviendo la gran vida a costas de la Hacienda pública, a los burócratas les importa un bledo la situación de penurias ciudadana. De hecho nada resuelven y así sigue el país en su debacle, esperando la ciudadanía la oportunidad del derecho democrático y constitucional a elegir un nuevo y capaz Gobierno que si resuelva.

La escasez de pan es sencilla de explicar y entender: sin harina no hay pan, lo que lleva directo a la pregunta ¿Dónde está la harina? En un país de 31 millones de habitantes cuya dieta alimenticia tradicional es basada en arepas y pan, la escasez de harina precocida de maíz o de harina de trigo, impacta de inmediato la demanda de uno a otro producto. Pero cuando escasean las dos harinas como sucede en estos tiempos de decadencia, entonces no hay modo de satisfacer el consumo y la demanda, ni de arepas ni pan.

Para resolver semejante problema, debe estimularse y aumentar la siembra y cosecha maicera, e importar oportunamente el maíz y el trigo que haga falta para cubrir la demanda. Como no se hace, no hay ni habrá hasta entonces materias primas para hacer arepas ni pan para todos, todo el año. Por eso la responsabilidad es exclusiva del Gobierno, de nadie más. Al no resolver la escasez de maíz y de trigo, subestima el alto costo a pagar por la falta de arepas y pan. Nada nuevo, igual pasó en tiempos de la Revolución Francesa. Después de acabar mediante el control de precios a los agricultores y sus campos de trigo, a los molineros y sus molinos, y guillotinar a más de un panadero, la escasez y carestía causada de harina y pan, multiplicó tanto el descontento que solo hasta cortar la cabeza de Robespierre, pudo de nuevo en Francia sembrarse el trigo, moler la harina y hacerse el pan con libertad. Tal vez por eso aquí, el 23 de enero de 1958, el general Luis Felipe Llovera Páez le dijo al dictador Pérez Jiménez antes de huir: “mejor vámonos, que pescuezo no retoña”.

Ref. Pedro E. Piñate B. De harina, pan y pescuezos. EL UNIVERSAL. Caracas, jueves 9 de marzo de 2017. Opinión

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/harina-pan-pescuezos_642519

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