Venezuela sin comida

EL UNIVERSAL

Caracas, jueves 2 de febrero de 2017 | Opinión

Venezuela sin comida

PEDRO E. PIÑATE B.
Del por qué contra toda razón, Venezuela sin comida continúa en la calle ciega del hambre, la respuesta está en la miopía a conveniencia del Gobierno. Al “no ver” ni atender con diligencia la prioridad existencial que es resolver la escasez de alimentos y bienes básicos, hambrea al pueblo. Por eso la desconfianza y rechazo más general que recibe. En consecuencia sigue la debacle socio económica del país, pues cuando el pueblo no come bien tampoco trabaja, produce y estudia como debe. Mientras al mundo entero le cuesta entender cómo puede pasar hambre un rico país petrolero con las reservas probadas más grandes del mundo, y que además cuenta con 30 millones de hectáreas para la producción agropecuaria y un inmenso mar de gran potencialidad pesquera.

Para completar, se ignora por completo a productores y agrotécnicos como si no existiéramos. El país pasa hambre pero no se concreta nuestra indispensable participación en el rescate de la producción de alimentos. La mentalidad minera aparejada con la agricultura de puertos, privan en el pensamiento político negando el ansiado desarrollo agrícola, que es la garantía cierta de plena oferta y abastecimiento alimentario. En estas condiciones las perspectivas de solución al hambre, esperan entonces por un nuevo liderazgo capaz de establecer rápidamente la libertad económica plena y guiar el país por autopista hacia el progreso.

Como país dependiente del petróleo en el 95% de sus ingresos de exportación, la diversificación económica no puede esperar más. La llamada maldición de los recursos que al país ha afectado después de cada bonanza petrolera no debe ocurrir más. Así deben recuperarse las reservas internacionales, hacer un fondo de reservas, detener las ayudas a otros países que las agotan y evitar todo nuevo endeudamiento no productivo. Sin divisas ni producimos ni importamos, más nos hambreamos. De hecho la producción nacional de alimentos es apenas un tercio de la oferta al consumo, y las importaciones han caído a la mitad. Además el consumo es limitado grandemente por la devaluación e hiperinflación. Por eso detener la malnutrición, enfermedades y descontento social crecientes, exige a todos reflexionar que Venezuela sin comida no existe como nación. ¿La producimos aquí?

Ref. Pedro E. Piñate B. Venezuela sin comida. EL UNIVERSAL. Caracas, jueves 2 de febrero de 2017. Opinión

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/venezuela-sin-comida_637588

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