Política agroalimentaria

EL UNIVERSAL

Caracas, jueves 22 de septiembre de 2016 | Opinión

Es obvio que sobran ministros, ministerios y jefes del ramo”*

PEDRO E. PIÑATE B.

Del por qué la malnutrición se ha agravado y está en aumento afectando a millones de venezolanos, el fracaso de las políticas oficiales forma parte de la respuesta. Esto porque sus implicaciones nutricionales no han sido ni están siendo consideradas. Así por ejemplo el control de precios no funciona, pero se insiste en el, disminuyendo más la oferta y el consumo de alimentos. También la inflación impacta el poder adquisitivo de los pobres y la clase media, pero se siguen pechando alimentos y comidas con 12% de Impuesto al Valor Agregado – IVA, encareciéndolos más en detrimento del consumo y la nutrición ciudadana. Por otra parte los bajos niveles salariales no cubren la cesta básica y las pensiones del Seguro Social ni para comerse una empanada diaria alcanzan a los jubilados de la tercera edad.

Estando afectadas la fuerza y capacidad de trabajo y del estudio por el nivel y estado nutricional de la población, una política agroalimentaria efectiva es esencial. Al no existir, decaen por malnutrición la productividad laboral y el rendimiento estudiantil. Además las secuelas de la malnutrición materno-infantil comprometen la futura capacidad de trabajo y estudio. Pero no es solo en términos de productividad que la adecuada nutrición de los venezolanos tiene importancia. Para la salud física y mental como al desarrollo normal, su rol es definitivo.

Así en Venezuela seguimos los ciudadanos esperando por una política agroalimentaria que mejore la cantidad, calidad, disponibilidad y el acceso de los alimentos básicos al consumo normativo de toda la población. Esto asegurando la libre distribución a nivel nacional tanto urbana, rural como fronteriza, para que se cumpla el derecho ciudadano a la alimentación. De lo que se trata es de asegurar la oferta, cubrir la demanda normativa de alimentos, y lograr su mejor utilización biológica hasta elevar y mantener a niveles adecuados la nutrición y salud poblacional. Y como no se cumple ninguno de estos tres fundamentos, es obvio que pudieran sobrar ministerios y jefes del ramo.* Con más burocracia y populismo no se alimenta la población, con una política agroalimentaria efectiva si. Por eso en el más alto interés de la nación, es tiempo ya de cambiar y de corregir todo esto.

Ref. Pedro E. Piñate B. Política agroalimentaria. EL UNIVERSAL. Caracas, jueves 22 de septiembre de 2016. Opinión

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/politica-agroalimentaria_545146

*NdA. En el texto original enviado a publicación dice: “es obvio que sobran ministros, ministerios y jefes del ramo”

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