Agrosistemas alternativos

EL UNIVERSAL

Caracas, sábado 10 de septiembre de 2016 | Opinión

PEDRO E. PIÑATE B.

En Venezuela debido a la falta de consideración de los factores que determinan las decisiones de los productores en materia de la agroinversión, y la insistencia en estatizar la agricultura, se perdieron al desarrollo agrícola las dos primeras décadas del siglo XXI. Esto aún cuando ya en 2004 un interesante estudio del Instituto de Estudios Tecnológicos Prospectivo (IPTS), Sevilla, España, analizó en la Unión Europea sirviendo de referencia al resto del Mundo y Venezuela, los factores que influencian las decisiones de los productores para adoptar agrosistemas específicos. Así el estudio consideró al productor de todos los tamaños, con su tierra propia o arrendada, trabajo y recursos, que en su rol de actor principal, con sus decisiones sobre el agronegocio, determina el desarrollo agrícola y rural, el presente y el futuro y no como sujeto pasivo de políticas de Estado.

Los agrosistemas estudiados fueron los llamados alternativos o emergentes: la agricultura orgánica, la integrada, la de conservación, y los sistemas de calidad garantizada. Una década después, hoy se confirma la tendencia prevista de reducir el impacto ambiental aún variando en el enfoque conceptual, tipo de insumos y uso de la tecnología. De la agricultura orgánica se previó seguiría creciendo en extensión y presencia de mercados. También que la agricultura integrada crecería empujada por el interés de las grandes cadenas por la trazabilidad y los controles que ofrece, visualizándola como el agrosistema tipo de la Unión Europea. En cuanto a la agricultura de conservación se esperaba fuese adoptada como hoy es, donde las metas ambientales son de alta prioridad.

En cuanto a los motivadores en la adopción por los productores de los agrosistemas emergentes, el estudio encontró diferentes valores de su apreciación. Con valor alto: las ayudas para adoptarlos, el mercado y los precios agrícolas. Con valor medio alto: la opinión de los consumidores a temas ambientales y de salud, el perfil y capacidad tecnológica del productor, el desarrollo y transferencia de tecnología. Con valor medio: la macroeconomía y la política agrícola. Siendo entonces la libertad de decidir sobre el agronegocio esencial a la adopción de los agrosistemas alternativos, el estatismo en que aquí se insiste debe cesar.

Ref. Pedro E. Piñate B. Agrosistemas alternativos. EL UNIVERSAL. Caracas, sábado 10 de septiembre de 2016. Opinión
http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/agrosistemas-alternativos_524755

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