La felicidad del pueblo


En el primer eslabón está el productor y en el último el consumidor”

Caracas, miércoles 2 de marzo de 2016 | Opinión

PEDRO E. PIÑATE B.
En defensa y promoción de nuestra agricultura como fuente segura de la alimentación de los venezolanos, escribimos sin cortapisas en estas páginas de El Universal. Esta inquieta pluma aboga por el campo y los del campo, pero también por los consumidores que somos todos. Así hemos dicho: “La agricultura es una cadena. En el primer eslabón está el productor y en el último el consumidor. A los del medio a veces se les olvida”. En pos de la equidad perseveramos exigiendo una verdadera política agrícola todavía inexistente y haciendo eso, rechazamos sin ambages las políticas de puertos, de controles y de terror agrario, que nos hambrean y arruinan.

En ese objetivo advertimos siempre que la agricultura es una actividad riesgosa, porque la naturaleza incide sobre ella todo el tiempo.
Además, el entorno externo a las fincas que incluye desde las políticas que aplican hasta la marcha de los mercados globales, escapa del control de los productores, pero influye en su gestión y control de los factores de producción. En el caso de la tierra, su uso eficaz parte de las garantías existentes al derecho de propiedad y posesión, que posibilita la inversión privada y el empleo de la mano de obra disponible en el medio rural. Por eso en Venezuela donde el derecho de propiedad es vulnerado por el Estado, la inversión privada del campo se espanta y con ella el trabajo y la producción. Entonces sin propiedad y posesión seguras, aquí la producción agroalimentaria es cada año más incierta.

En Venezuela sin comida y con tanta gente que alimentar, procede es dejar producir al campo. Para ello hay que hacer y dejar hacer, lo que tiene que ver con ese entorno favorable a la agricultura que debe generarse pues no es espontáneo. Comenzando por garantizar la propiedad y la inversión privada, estimulando los negocios agrícolas en general, protegiendo lo necesario, controlando los puertos, desmantelando los controles de precios y cambiario, y restituyendo la seguridad rural. Y es que tal como escribió Sun Tzu: “Los habitantes constituyen la base de un país, los alimentos son la felicidad del pueblo. El príncipe debe respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos”. No siendo feliz hoy el pueblo venezolano sin alimentos, debe dejarse al campo libre producir. ¿Qué más se espera?

Ref. Pedro E. Piñate B. La felicidad del pueblo. EL UNIVERSAL. Caracas, miércoles 3 de marzo 2016. Opinión.
http://www.eluniversal.com/opinion/160302/la-felicidad-del-pueblo

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