“Un buen sabanero en un hato es como un buen dependiente de almacén o tienda: así como éste sabe al instante del sitio donde está colocada la mercancía por el cliente, aquél que conoce los parajes en donde se encuentren determinados ganados y bestias; dónde acostumbran a beber, sestear y majadear para dormir, dónde se refugian en la estación de sequía y adónde los lleva su instinto para guarecerse de los rigores de las abundantes lluvias.
Sin darse cuenta y sin aprendizaje metódico, el llanero lleva en su mente como la fotografía de la sabana traficada por él. Insensiblemente va adquiriendo un facilidad asombrosa para resolver y dilucidar con razonamientos y cálculos propio los problemas de su vida y los inconvenientes que a cada momento lo acosan.”
Ref. Fernando Calzadilla Valdez. Por los LLanos de Apure. 5ta Edición. Héctor Pérez Marchelli, Editor. Vázquez & Asociados. Caracas, Venezuela. 2006.
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