“Cuando se trata de preñar vacas y novillas los ganaderos se enfrentan generalmente a dos alternativas: Usar inseminación artificial (I.A.) o usar un toro.
El uso de la inseminación artificial ha sido recomendado desde hace mucho tiempo para los productores de leche que crían sus propias novillas por las ventajas conocidas y reconocidas de la inseminación en lo que a economía y genética se refiere.” (…)
Los toros generalmente interrumpen las rutinas de las tareas y tiempos de alimentación, limpieza y ordeño. Pueden causar destrozos considerables Si persiguen a una vaca en celo hasta la sala de ordeño o a los echaderos, además de ocasionar riesgos para la salud y la integridad física de los animales y las personas que se encuentren en las instalaciones.
Para finalizar, a las lesiones o fatalidades que pueden ocurrir cada año por el manejo de toros lecheros no se le puede poner precio alguno.
Tan sólo en el estado de Wisconsin, los toros causaron por lo menos una muerte al año durante los últimos 4 años, lo cuál es un punzante recordatorio del gran peligro que representa un toro. Nadie puede predecir dónde o cuándo un toro embestirá o atacará a su cuidador o alguien más.
Pero por lo menos últimamente no se ha sabido de una pajuela de semen congelado que atacara por sorpresa, causando accidentalmente la muerte de un trabajador, colaborador o algún miembro de la familia.”
Ref. Paul M. Fricke. Los toros no son una ganga. Departamento de Ciencia Lechera, Universidad de Wisconsin, Madison, E.U.A. (editado)
