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El dilema hoy del productor de maíz en Venezuela

Viernes, abril 4, 2008

Campo preparadoEl dilema hoy del productor de maíz en Venezuela, no es si le van a subir el precio al maíz, sino cuánto y cuándo será. Esta incertidumbre está afectando las intenciones de siembra del maíz a nivel nacional, aunque casi nadie pone en duda de que inexorablemente se tendrá que actualizar el precio. Lo que más preocupa es que se repita la mala experiencia del arroz, donde se fijaron precios muy por debajo de la inflación de los costos de producción e inclusive de lo que el mercado estaba pagando a los productores.

A diferencia del arroz, donde todavía los compradores en la práctica siguen reconociendo un precio por encima de lo regulado, los productores de maíz saben muy bien que su suerte será muy distinta, el 80% de la producción nacional se cosecha en apenas 7 semanas y los compradores de maíz son muy pocos. Lógicamente bajo estas condiciones tan favorable para rematar la cosecha, los compradores no estarán dispuestos a pagar un céntimo por encima del precio oficial que fije el gobierno.

A diferencia del arroz que se siembra durante todo el año, el maíz se siembra una sola vez, a principios del invierno, sino se toman las previsiones con tiempo se corre el riesgo de no motivar suficientemente al sector y habrá que esperar todo un año para recuperar la producción. Y para empeorar más aún la situación, muchos sembradíos de maíz, sobre todo en el Centro y Oriente del país, se realizan sobre los mismos terrenos donde también se explota la ganadería extensiva, que compite directamente con el uso de la tierra disponible en una forma menos riesgosa.

Desde el 2006 el precio del maíz está regulado a nivel del productor venezolano en 560 Bs.F la tonelada, desde entonces el precio del maíz importado pasó de 225 a 350 US$/Tn, un incremento del 56% que si se reconociera en el maíz nacional lo ubicaría en 874 Bs.F la tonelada. Sin embargo, es conveniente reconocer que el gobierno nacional para la cosecha del 2007 está otorgando un subsidio de 60 Bs.F/Tn y que para la del 2008 este se elevará a 72 Bs.F/Tn. Pero también es cierto que ese subsidio se está liquidando en la práctica después de 3 a 7 meses de haber entregado la cosecha.

De hecho aún hoy en el mes de abril, mes en que se inicial la nueva siembra de maíz en el Occidente del país, todavía hay un grueso número de agricultores tratando de cobrar el subsidio. Por consiguiente, el subsidio de ninguna manera sirve para cumplir los compromisos adquiridos a 180 días con la banca y las casas comerciales para sembrar maíz, tan solo es una recompensa, un estímulo a dar trabajo, a invertir en el campo, a producir en Venezuela y a no depender peligrosamente de las importaciones para alimentar al pueblo.

Los productores nacionales, a través de su gremio cúpula FEDEAGRO, han demostrado a las autoridades competentes que sembrar una hectárea de maíz en el 2008 estará muy por encima de 2.200 Bs.F, por consiguiente han solicitado un precio mínimo de 850 Bs.F para la tonelada de maíz. Estas estimaciones se están quedando cortas con los recientes aumentos que ha tenido el herbicida glifosato a nivel internacional, que al día de hoy triplica su precio comparado con el del año pasado.

El glifosato es la principal herramienta del sistema de siembra directa, es un herbicida de acción total que al presente no tiene sustituto, por consiguiente las ventajas en reducción de costos por sembrar el maíz en forma directa se ven muy diluidas por el impresionante incremento de este insumo.

Es razonable que el Gobierno nacional trate de controlar el incremento de precios de los alimentos. Lo que no es razonable que la peor parte lo lleven los productores nacionales. Los controles de precios son efectivos en el corto plazo para contener la inflación en los productos finales, pero inexorablemente pierden vigencia con el tiempo, sobre todo cuando no se controla efectivamente la inflación en los costos de producción.

Decisiones como la limitación de permisos para importar tractores, el nuevo arancel del 20% a tractores de menos de 120 HP, la restricción de divisas para los importadores de repuestos, el aumento de precio en todos los lubricantes por parte de PDVSA y sus filiales, son disposiciones que solo sirven para encarecer los costos de producción.

Por un lado anda el Ministerio de Agricultura y Tierras y por otro CADIVI, el Ministerio de Finanzas y el de Industrias Ligeras y Comercio. Son las medidas impulsadas por el propio gobierno las que han incrementado notablemente los costos de producción, alentando la presión sobre los precios finales.

Ante el sombrío panorama de desabastecimiento, y el rezago de la producción nacional frente a las importaciones, se plantea una imperiosa necesidad de rectificar en el 2008. Ya el Gobierno dio su primera muestra de estar dispuesto a enmendar los errores al dejar sin efecto el aumento del fertilizante; un incremento de precio de 30-40% anunciado por Pequiven el 2 de enero quedó derogado una semana después. La misma muestra de rectificar tiene que darse con el control de precios, aunque esta medida haya servido en un principio para tratar de contener la inflación, ya en el 2007 perdió todo su efecto cuando esta cerró en 22,5%, la mayor del continente.

Si se quiere efectivamente luchar contra el desabastecimiento, hace falta urgentemente rectificar sobre este perverso control de precios, pero no como se hizo en el arroz o la leche, fijando un precio muy por debajo de lo que el mercado estaba dispuesto a pagar. Si el precio del maíz se fija por debajo de los 850 Bs.F/Tn, entonces habrá necesidad de importar y ese mismo precio que le negaron a los productores venezolanos se lo pagarán a argentinos y brasileños.

Y si en realidad este gobierno socialista, que se dice defensor de los pobres y los débiles, quiere hacer verdadera justicia social, entonces que acabe con la aberración de que los agricultores tienen que financiar 45 días el pago de la cosecha a los industriales y decrete la cancelación del maíz de estricto contado, tal como se hace en el resto del mundo.

Ref. Ramón Elías Bolotin. El dilema no es si le van a subir el precio al maíz. Turén, 4 de abril de 2008.

NdE. El autor es ingeniero agrónomo y productor Presidente de PAI la Asociación de Productores Agrícolas Independientes, una asociación del estado Portuguesa, que cuenta con 144 productores que en conjunto siembran más de 25.000 has al año de los rubros maíz, sorgo, arroz, ajonjolí y frijol. Es además Vicepresidente de FEDEAGRO

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Un Comentario leave one →
  1. Victor Marcano Enlace permanente
    Martes, octubre 7, 2008 9:34 am

    Creo que el gobierno no se ha dado cuente o no quiere ver los costos de sembrar. Ellos piensan que las personas tienen el equipo para sembrar pero no ve la despreciación del equipo, los repuestos, el costo de la semillas, el fertilizante, los insecticidas, los salarios.

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